República
Viernes, Abril 18th, 2008
No faltan quienes, aprovechando el 14 de abril, levantan la bandera tricolor reclamando para España la República a la que puso fin la Guerra Civil. Yo mismo defiendo la República como concepto, como expresión máxima de la democracia, que permite elegir directamente al jefe del Estado sin que éste resulte vinculado por ninguna extraña y antinatural razón de parentesco.
Sin embargo, el discurso republicanista está plagado de falacias y mentiras, de romanticismo trasnochado y de ansias de poder por quienes no lo detentan como quisieran. Por de pronto, cierta izquierda estrafalaria se ha apropiado del concepto, como si la misma idea de República estuviera ligada a los valores que se le suponían a aquella izquierda decimonónica de la que ya sólo queda, seguramente por desgracia, una imagen desfigurada y exagerada, una caricatura al fin.
La República española fue liberal y conservadora, en su mayor parte. Sólo el desastre final del Frente Popular, que terminó como terminó, fue de izquierdas. Sin embargo, esa realidad histórica se obvia continuamente. Pero no sólo a lo largo de la historia, también en el presente, los sistemas republicanos son de diferente signo. Sarkozy, en Francia, no es de izquierdas, precisamente. George Bush es poco menos que el enemigo público número 1 de la progresía. En Italia… Bueno, Italia es Italia, y así les va.
El ideario republicano está lleno de lugares comunes, es casi folclórico. El boletín local de IU (que defiende a boca llena la República pero que se aferra como a un clavo ardiendo a las pocas parcelas de poder que aún conserva en nuestra monarquía parlamentaria) llama a la movilización en favor de la República, porque ésta significa “libertad y fraternidad entre los pueblos del estado español”, “reforma agraria y defensa de la agricultura productiva”, “servicios públicos, sanidad, correo y transporte público”, “respeto y conservación del medio ambiente”, “escuela pública y laica y separación de las iglesias y el Estado”, “leyes electorales justas”, “derecho a la vivienda”, “‘No’ a la OTAN”, “cierre de las bases militares de EEUU y la OTAN”, “paz”, “una sociedad donde las mujeres puedan vivir sin miedo”, “igualdad” y “democracia plena y gobierno en beneficio de todos los ciudadanos”.
Este discurso me parece ridículo, además falso. República significa sólo una cosa: que los ciudadanos podrán elegir al jefe del Estado, al que representará al país, no al Gobierno, en el panorama internacional. Todo lo demás que defiende ese ideario republicano de IU (que con él demuestra, una vez más, de qué manera ha perdido el rumbo) está garantizado en la democracia que nos ha tocado vivir o, en todo caso, no lo puede garantizar de ningún modo una forma de Estado republicana. Y si no, a ver si Francia está o no en la OTAN, por ejemplo.
Yo digo sí a la República. Pero con seriedad, por favor, que eso es algo muy serio.