El club de los poetas muertos
Martes, Agosto 26th, 2008
Noviembre se adelanta en la Casa Grande, donde ya andan queriendo resucitar al Tenorio de José Zorrilla, muerto en Madrid en 1893, pero que, aun habiendo nacido en Valladolid, pasó unos años en Sevilla, ciudad que le inspiró la que, a la postre, terminó convirtiéndose en la más romántica de las recreaciones literarias del mito de don Juan. Escápaseme, pues, la razón de la sinrazón por la que el nombre de Zorrilla no figura en el listado de esos muertos ilustres cuyos restos quiere ahora remover de sus tumbas el Ayuntamiento de la muy literaria ciudad de Sevilla para juntarlos a todos en una especie de club de los poetas muertos en el cementerio de San Fernando.
¡Ay, si Antonio Machado levantara la cabeza…! Vete tú a saber lo que diría sobre la iniciativa de querer, ahora, 60 años después de que sus restos encontraran descanso en el exilio francés de Colliure, buscarle acomodo en el cementerio de la ciudad que… Bueno, la ciudad en la que nació, que sólo eso y poco más hizo en Sevilla. Si sus restos tuvieran que salir de Colliure, como el poeta, en vida, tuvo que salir de España, ¿por qué iba don Antonio a querer dar con sus huesos en una ciudad que no se ha acordado de él nunca? La sede de la Universidad Internacional de Andalucía en Baeza lleva su nombre. El olmo viejo a orillas del Duero sigue aún hoy muriéndose en Soria. La tumba de Colliure, ciudad hermanada con Soria por culpa del poeta, recibe cada año miles de visitantes… ¿Pero en Sevilla…? ¿Cuándo se ha acordado Sevilla de Antonio Machado?
¿Y Gustavo Adolfo Bécquer, otro al que quieren sacar de su tumba en el Panteón de Sevillanos Ilustres para “hacer culturalmente más atractivo” el cementerio de San Fernando? ¿O Al-Mutamid, que vivió y murió en el siglo XI? ¿Y Fernando de Herrera, poeta de finales del XVI conocido como El Divino?
Da la impresión de que el PSOE le ha cogido gusto a eso de andar convirtiendo a los muertos, q.e.p.d., en protagonistas de la vida de las ciudades. Primero, con el argumento de la memoria histórica, se revoluciona el callejero; y ahora nos da por querer traernos los restos mortales de poetas inmortales, en un ejercicio de puro fetichismo macabro, pues precisamente ellos han tenido la dicha de sobrevivir a la muerte a través de sus obras.
¿Es ésta “la ciudad de las personas” soñada por el alcalde? Por que si es así, más bien parece “la ciudad de las personas… muertas”, que los vivos seguimos esperando que se terminen las obras del metro, y que empiecen las de las nuevas líneas, y que se amplíe el tranvía para que de verdad preste servicio, y que se construyan los aparcamientos subterráneos prometidos, y que se haga el palacio de congresos, y la SE-40, y que el hospital militar se ponga de nuevo en uso, y que las calles estén limpias, que las aceras sean practicables, que la seguridad ciudadana esté garantizada, y que el aeropuerto de San Pablo tenga combinaciones aéreas dignas, y que se terminen las obras del propio cementerio, que vaya tela…