Archive for Septiembre, 2008

Monteseirín, telonero de Madonna

Domingo, Septiembre 14th, 2008

Ya puedo imaginarme las hordas de fans viniendo a fotografiarse en el paso de cebra de la avenida de Américo Vespucio más próximo al estadio olímpico de Sevilla, donde la cantante americana, la ambición rubia, Who’s that girl?, pues ¿quién va a ser, sino Madonna?, está a punto de dar un concierto que va a marcar un punto de inflexión en su carrera artística. Inflexión, para mejor, se entiende, su despegue definitivo, vaya.

Estoy por creérmelo, en serio. Si la gente viaja a Liverpool a hacerse fotos en el paso de peatones de Abbey Road en el que se fotografiaron los Beatles en su día, si la gente se gasta lo que no tiene en ir a Graceland, la casa de Elvis Presley en Menphis… ¿Por qué no iban a venir a Sevilla a besar el suelo que transformó a Madonna de lo que era, sea lo que fuera, en lo que será? 

Si es que, además, Madonna va a ser mucho más artista a partir de ahora, dónde vamos a parar. Y no lo digo yo, que lo dice el alcalde de Sevilla, Alfredo Sánchez Monteseirín, que tiene entrada para ir al concierto de este martes, y que anima a los sevillanos y sevillanas a comprar las entradas que aún quedan libres en el césped que él divisa desde la zona VIP. “Seguro que se pasa muy bien allí”, ha dicho.

Pues sí, Monteseirín, ¿qué mejor telonero que el propio alcalde?, está convencido de que la artista de Michigan será más artista después de dar un concierto en “la ciudad más bonita del mundo” (sic). “Madonna le va a dar mucho a Sevilla, pero sobre todo, Sevilla le va a dar mucho a Madonna”. Sí, según creo, unos cuatro millones de euros.

Malena es nombre de tongo

Sábado, Septiembre 13th, 2008

Vaya tela la que se ha montado en la villa y corte con la entrevistita de María Teresa Campos a la ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, alias Lady Aviaco. Digo que vaya la que se ha montado, porque andan bien revueltos a propósito de la entrevista que le ha hecho la Campos en su recién estrenada vuelta a Telecinco. Y es que a la mujer, está en su derecho, no le gusta que la llamen Maleni. Porque, dice, y es cierto, que nadie nunca la ha llamado Maleni, salvo el que se lo inventó, algún columnista de Madrid, cuando Rodríguez Zapatero la ascendió a ministra.

A Magdalena Álvarez la han llamado “Lady Aviaco” por lo de aquellos 444 vuelos gratis total que se adjudicó siendo miembro (o miembra, que diría otra que yo me sé) del consejo de administración de la desaparecida compañía aérea. También la han llamado “Mandatela”, en la oposición y algunos en su gobierno, no se sabe muy bien por qué. Eso sí, siempre a sus espaldas. Y puede que la hayan llamado otras cosas. Pero es cierto que nadie la ha llamado nunca Maleni.

Ni Maleni ni Malena. Porque, ya se sabe, Malena es nombre de tongo. Dice la mujer en la etrevista que lo de “Maleni” es una forma de faltarle al respeto a una señora. Y quizá tenga razón. Aunque desde luego yo no sé si no será mucha mayor falta de respeto la actitud de la única ministra cuya reprobación ha votado el Congreso de los Diputados (y salvado el Gobierno por los pelos), que es a la política lo que el caballo de Atila a las verdes praderas.

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(Gracias, Tato, por ponerme en suerte este vídeo)

La familia

Viernes, Septiembre 12th, 2008

La noticia no está aún confirmada, pero en ciertos mentideros se comenta que el perro del concejal de Deportes de IU que contrató a su madre en el IMD y encargó trabajos a la empresa de su primo, se ha incorporado a la brigada canina del servicio de extinción de incendios (vulgo bomberos) de Sevilla. Se desconocen también las pruebas de acceso que ha tenido que superar para acceder al cargo.

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Hay quien se prostituye en política y quien prostituye la política.

Linchamiento

Jueves, Septiembre 11th, 2008

No sólo no estoy de acuerdo con la sanción impuesta al juez Rafael Tirado, por muy ridícula que a muchos, tal vez a la mayoría, les pueda parecer, sino que me parece obscena la forma en la que, desde el ministro Mariano Fernández Bermejo (que asegura que “es difícil estár de acuerdo con tan poca cosa”, en referencia a la sanción) al presidente de la Junta, Manuel Chaves, y la consejera de Justicia, Evangelina Naranjo (que ni siquiera han abierto la boca), pasando por el Consejo General del Poder Judicial y la Fiscalía del Estado, han ofrecido en sacrificio la cabeza del juez para salvar las suyas. También la mayor parte de los medios de comunicación han contribuido a este linchamiento.

Tengo serias dudas, además, sobre la posibilidad de que esa sanción pueda llegar alguna vez a hacerse efectiva. Entre otras cosas, porque conculca el principio constitucional de la igualdad ante la ley. Y me explico: si Santiago del Valle, el presunto asesino de la pequeña Mari Luz, aún no ha sido juzgado por este crimen para el que no existen calificativos, la sanción impuesta al juez Rafael Tirado habría que hacerla extensiva a todos los jueces de España con sentencias pendientes de ejecutar. De lo contrario, también se estaría violando (como de hecho se está haciendo) el derecho a la presunción de inocencia del presunto criminal.

El juez ya ha anunciado que la piensa recurrir. Es lógico. Yo me pregunto, incluso, si la decisión no podría ser hasta constitutiva de un presunto delito de prevaricación. Ya saben, ese delito consistente en la adopción, por parte de un funcionario o cargo público, de una decisión injusta a sabiendas de que lo es.

La falta de medios con que cuentan los juzgados de toda España no es ni nueva ni culpa de los jueces. Como no es culpa del juez Tirado la muerte de Mari Luz, por mucho dolor que sienta la familia y mucha rabia y sed de venganza que se haya instalado en buena parte de la sociedad por este caso, que eso es lo único que trata de saciar esta sanción, con la que algunos tratan de dar carpetazo al asunto y poner sordina a un escándalo de mucho mayor alcance. 

Mari Luz murió. Y no debería haber muerto. Pero por su muerte pagará su asesino. Por supuesto, ningún castigo va a devolverle la pequeña a sus padres. Tampoco el impuesto al juez Tirado.

No excuso al juez, que debería haber haber enviado a Del Valle a prisión por un crimen anterior. Si ha de pagar la sanción por su falta de celo (dejando a un lado la carencia de medios de su juzgado, como la del resto de los juzgados de España), de acuerdo, que lo haga. Los errores, aun los involuntarios, se pagan. Pero que lo hagan también todos los jueces de España que se encuentren en la misma situación, hayan o no cometido nuevos crímenes los condenados que deberían haber enviado a prisión y que siguen en la calle. Porque se supone que la sanción a Rafael Tirado nada tiene que ver con la muerte de Mari Luz, que no ha sido aún juzgada.

Pero que paguen, entonces, también los legisladores que han hecho leyes que permiten a los condenados estar en la calle. Y que paguen los responsables políticos que gastan el dinero público en farfolla mientras los funcionarios judiciales siguen reclamando medios y denunciando el exceso de trabajo. Y que paguen igualmente los partidos que prometen en campaña electoral resolver los problemas de la Justicia y nada hacen por ello cuando acceden a dirigir los gobiernos, y que además se felicitan por haber conseguido conformar un pleno del Consejo General del Poder Judicial con un perfil tan político que sus decisiones podrían tomarse en el Parlamento, conculcando otro principio básico de la democracia, como el de la separación de poderes.

Paradoja III

Miércoles, Septiembre 10th, 2008

Ella es puta. Ofrece sexo por dinero. Trabaja todas las noches, haga frío o calor, llueva o ventee, siempre en la misma esquina de la misma calle del mismo barrio de la misma ciudad. Allí se encuentra con sus clientes, antes de formalizar el negocio en el coche. Tiene miedo a una paliza, a que no le paguen, a coger alguna enfermedad.

Él entró en política por ideales, siendo un chaval. Marxista confeso, al poco cambio sus principios por otros que pudieran depararle mejores rendimientos. Terminó la carrera mientras ocupaba un despachito como cargo público. También aprobó las oposiciones desde el despacho. Nunca ha ejercido su profesión. Ha cambiado de chaqueta tantas veces que ya no recuerda a cuántas familias políticas ha pertenecido. Recibe a sus clientes una secretaria y se reúne con ellos en el reservado de un restaurante. Paga el ciudadano, él no arriesga nada.

Ella cobra en billetes.

Él paga con VISA.

Ella tiene que rendir cuentas a su chulo.

Él debería rendir cuentas, pero nunca lo hace.

Ella no puede trabajar en otra cosa. Tal vez porque no tiene papeles. O se le ha pasado la edad. O porque no ha tenido formación. O porque quien la puede contratar conoce su oficio. Desea dejarlo, pero tampoco puede.

Él no trabaja en otra cosa porque no quiere renunciar a la bicoca en que se ha convertido la actividad política. No quiere renunciar al Audi, ni a las dietas, ni al reconocimiento público, ni al poder. A lo largo de su dilatada trayectoria política ha dicho mil veces que cuando quiera, cuando alguien trate de obligarlo a comulgar con ruedas de molino, se vuelve a la tiza, que por algo se sacó la plaza de Catedrático estudiando en su despacho. Pero nunca llega ese momento. El de volver a la tiza, que el de comulgar con ruedas de molino sí, muchas veces, cada día. Nunca lo deja. Cubre etapas o cierra ciclos para emprender uno nuevo, sin dejar la política.

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¿En quién reside la dignidad y quién se prostituye?

¿Tan poco vales, que tienes que tragar?

Paradoja II

Martes, Septiembre 9th, 2008

El Ayuntamiento de Sevilla invierte el dinero público en una campaña para cuestionar la moralidad de los puteros mientras una ONG atiende a las prostitutas en la calle.

Paradoja

Martes, Septiembre 9th, 2008

El Ayuntamiento de Sevilla se gasta el dinero de todos los ciudadanos en una campaña para decirle a los puteros que no se gasten el suyo.

Érase un juez

Miércoles, Septiembre 3rd, 2008

Érase una vez un juez al que castigaron porque por su culpa un desaprensivo, un pederasta, un asesino que debía de estar en la cárcel mató a una cría de sólo cinco años. (Hasta aquí, los hechos tal y como fueron).

Érase una vez un juez al que le tocó la lotería macabra de que uno de los condenados cuya sentencia él tenía la obligación de vigilar que se cumpliera, entre otras miles, se valió del caos judicial que reina en España para cometer un crimen para el que no existen adjetivos. Pero ¿y si no hubiera sido ésta Mari Luz la que hubiera muerto, sino otra, a manos de otro indeseable, cuya sentencia tenía que hacer cumplir otro juez? ¿Éste ya no sería culpable de nada? ¿El otro sí?

Érase un juez que, como muchos otros en este país, acumulaba una carga de trabajo tal que le era imposible sacar adelante. Y el que salía no lo hacía con las garantías de calidad que los políticos prometían anunciando sin cortarse un pelo una Justicia para todos, con medios y recursos que nunca llegaban.

Érase un juez al que los papeles se le amontonaban en su juzgado, a la espera de que entre Ayuntamiento, Junta de Andalucía y Gobierno central llegasen a un acuerdo primero, construyeran después e inauguraran, por último, una Ciudad de la Justicia que lleva años en boca de todos y de la que aún no se ha puesto ni un solo ladrillo.

Érase un juez que, sin que mediara un juicio, ha sido condenado a expiar las culpas de todos los estamentos con responsabilidad en la administración judicial, que se ha convertido en la cabeza de turco servida por los políticos que gobiernan la Consejería de Justicia y señalan, aunque lo nieguen, la dirección que ha de tomar el Poder Judicial en este país, para saciar la sed de venganza de una sociedad hambrienta de sangre, de una familia herida de muerte.

Érase un juez que ha visto su carrera y su vida arruinada. Son muchos los jueces que podrían verse en la misma situación, mientras los políticos sigan sin coger el toro de la Justicia por los cuernos y la doten de los medios y recursos necesarios para que sea justa y universal.

En la muerte de Mari Luz hay sólo un sulpable, Santiago del Valle. Peor hay muchos, muchos, que han permitido que se den las condiciones para que el crimen llegara a cometerse. A nadie le he oído pedir una dimisión pero a muchos, entre ellos a los que quizá deberían dimitir, sí les he oído pedir una cabeza. La del juez Tirado. Ya la tienen.